El teletrabajo y los espacios de coworking

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El teletrabajo no es un concepto unívoco, sino que puede adoptar formas muy distintas en función de la manera en que se ejerce, de sus objetivos o de su periodicidad. De igual modo, existen formas distintas de gestionar la situación de aquellos trabajadores que, por el motivo que sea, no desarrollan su actividad en las oficinas centrales de forma temporal o permanente.

 

¿Qué es el teletrabajo?

Por norma general, se suele identificar el teletrabajo con el trabajo en casa. Efectivamente, esta es una de las modalidades de teletrabajo que puede darse, por ejemplo, en profesionales por cuenta ajena, que de forma total, periódica o esporádica ejercen su actividad desde su domicilio.

Los motivos pueden ser muy diversos. El teletrabajo puede entenderse como una mejora laboral para el trabajador, que obtiene mayor flexibilidad horaria o evita, así, grandes desplazamientos. También puede ejercerse de forma temporal cuando, por ejemplo, sea necesario que un trabajador se concentre en una única tarea con máxima concentración y sin interrupciones.

En la mayoría de estos casos, se requiere que la persona trabajadora pueda cubrir en su domicilio las necesidades técnicas que le permitan trabajar con las condiciones mínimas exigibles. Deberá tener, al menos, equipos informáticos, conexión a internet, telefonía, etc. En definitiva, los recursos que habitualmente encontraría en la oficina.

 

Formas distintas de teletrabajo

Sin embargo, teletrabajar no es en absoluto sinónimo de trabajar en casa. El Servicio de Ocupación de Catalunya distingue hasta 6 formas distintas de teletrabajo, de entre las cuales destacan el teletrabajo itinerante y el teletrabajo en oficinas a distancia.

  • Teletrabajo itinerante: Se define como el de aquellos trabajadores que no disponen de una oficina física, sino que su trabajo es independiente de su ubicación física, ya sea porque el trabajo le obliga a trasladarse continuamente o bien porque simplemente no necesita ninguna ubicación concreta.
  • Teletrabajo en oficinas a distancia: Se refiere a la actividad de personas o equipos que se desarrolla en oficinas distintas de su centro de trabajo habitual.

En un sentido amplio, tal como lo define el Acuerdo Marco Europeo sobre Teletrabajo, el teletrabajo consiste en “una forma de organización y/o de realización del trabajo, utilizando las tecnologías de la información en el marco de un contrato o de una relación de trabajo, en la cual un trabajo que podría ser realizado igualmente en los locales de la empresa se efectúa fuera de estos locales de forma regular”.

 

Coworking y teletrabajo

Aunque podemos encontrar distintas definiciones del teletrabajo, un elemento clave en todas ellas es, sin duda, la intervención de las tecnologías que hacen posible el desarrollo de las tareas desde fuera del centro de trabajo.

Cada vez son necesarios mayores y mejores recursos en ese sentido. Los trabajadores ubicados fuera de las oficinas centrales necesitarán no solamente acceder a la información de la empresa sino celebrar videoconferencias y garantizar que podrá comunicarse en cualquier momento por cualquiera de las vías que en su empresa sean habituales.

Por ello, una opción óptima para gestionar adecuadamente el trabajo sin una ubicación física concreta es optar por los servicios de un centro de negocios, que incluyen los recursos tecnológicos de una oficina convencional, pero con mayor flexibilidad y sin los costes y compromisos de las opciones más tradicionales.

De ahí que muchas empresas o profesionales itinerantes prefieran optar por instalarse temporalmente o de forma estable en un centro de negocio o en espacios de coworking que les aseguren condiciones adecuadas de trabajo, acceso a tecnología de última generación y servicios complementarios como recepción, gestión de llamadas, paquetería, etc.

 

Coworking: Entre la oficina tradicional y el teletrabajo

El coworking, es una espacio de trabajo, que se puede encontrar en medio camino; entre la visión más restringida del teletrabajo y la oficina tradicional. Trabajar en un centro de negocios aporta, además de las condiciones de una oficina totalmente funcional, la ventaja de poder compartir espacios comunes con otros profesionales, generando sinergias y ampliando las redes de contactos.

No en vano empresas como Microsoft tienen alrededor del 5% de su plantilla en centros de coworking. En España, dichos espacios se han puesto a la cabeza de la contratación de oficinas en 2018 en Barcelona y Madrid, según datos de Cushman&Wakefield.

Además de suponer un ahorro en términos económicos, estos espacios estimulan la creatividad especialmente por fomentar la interacción entre profesionales de distintos campos y permitir que los profesionales trabajen con las mejores condiciones tanto logísticas como tecnológicas y de servicios complementarios.